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Notas

 

Nada para el destino / Página 12 - Suplemento Radar [9/08/09]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


Emoción Homicida / La Nación Espectáculos [15/06/2008]

En los bordes, en bares pequeños y circuitos alternativos y con un público que pasa datos como contraseña, varios músicos insisten en su arte, lejos de las luces de la escena central, pero iluminados gracias a las ediciones independientes y con una clara decisión de que sea la música pero también la palabra la que brille y cante en canciones que con poco hacen mucho.

Algunos vienen transitando esos lugares desde hace rato, como Florencia Lestani, la excelente cantautora conocida como Flopa, que en su nuevo disco, Emoción homicida , vuelve a conmover. Esta vez eligió que su voz grave tuviera más compañía que en el disco anterior ( Dulce fuerte grave) , así quiso también sonidos que insinúen, que acompañen y se sumen a sus bellas canciones, que hablan de cuentas que no cierran, de habitaciones en espera, de palabras que encienden la vida y de "chicas endulzadas de suerte, van todas vestiditas de sábado". "Qué querés que haga si alumbro y hago sombra al mismo tiempo", se pregunta Flopa en "Una vez detrás de otra", y parece dar allí el mejor resumen y definición de su ser de artista.

Por Adriana Franco
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Emoción Homicida / Clarín Espectáculos [26/03/2008]


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Emoción Homicida / Rolling Stone [marzo/2008]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Dulce Fuerte Grave / Rolling Stone [2004]

 

 

Dulce Fuerte Grave / Los Inrockuptibles [2004]

 



Flopa Manza Minimal / Rolling Stone - [Anuario - 2003]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Flopa Manza Minimal / Los Inrockuptibles [2003]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Flopa Manza Minimal / Rolling Stone [2003]

 

 

 

 

 

 

 


> Diario La Nación / Buenos Aires, Domingo 14 de Junio de 2009
Por Sebastián Espósito y Mauro Apicella

Segundo Festival Ciudad Emergente:
El recambio está a la vuelta de la esquina
Se destacaron Bicicletas y Gabo con Flopa Lestani

...
Los festivales proponen el movimiento casi constante y éste no es la excepción. Tras media hora de Gepe, el público se dirigió hacia la sala Villa Villa para ver a dos nombres un poco más conocidos, Flopa Lestani y Gabo Ferro. El dúo, que convierte el formato acústico en el complemento ideal de su propuesta estética -siempre urgente, profunda y visceral-, presentó las canciones que contiene el flamante libro-disco Nada para el destino , con ilustraciones de Ral Veroni.

Ubicados a un costado del escenario, Gabo y Flopa intentaron que sólo sus voces y sus guitarras llegaran al público. Los ojos debían posarse en la pantalla que reproducía las animaciones de Veroni.

El pequeño concierto bien pudo titularse como "Canciones de cuna para niños grandes". Entre colores, edificios, fotografías citadinas, sueños y pesadillas, la figura de un hombrecito con una cabeza que sufre la vorágine de la transformación permanente, se fusiona con el canto del dúo que, sin intentar una obra conceptual, logra un relato lineal, con canciones-capítulos perfectamente ensambladas. "Querida voluntad, con vos no nos alcanza", canta Flopa y minutos más tarde Gabo parece contestarle: "Me duermo contento, sé que hay un gran sueño esperando dentro".

...

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> Diario La Nación / Buenos Aires, Sábado 16 de agosto de 2008
Por Adriana Franco

Flopa Lestani, en un show con repasos y estrenos
Las palabras de viaje, trepadas a la canción

Presentación de Flopa Lestani, en voz y guitarra, acompañada por Juan Ravioli en piano, Fernando Kabusacki en guitarra, Marcos Rocca en bajo y Diego García en batería. El sábado 9, en El Nacional, Estados Unidos 304. Nueva función, hoy, a las 21, en El Nacional.
Nuestra opinión: Muy bueno

Flopa, sola, canta y anuncia que "esta canción va a terminar mal". Es que para esta notable cantautora, las palabras que son dichas (o, lo que seguramente es lo mismo para ella, las palabras que son cantadas) son cosa seria, tan seria que contienen en ellas todo el peso de lo real.

Que comience su presentación con un anuncio de "final" servirá entonces para que los oídos despierten y se acostumbren a escuchar en la canción lo que también hay de no dicho o de contradicho.

Así, entre finales y comienzos, y aunque Emoción homicida , su último disco, el segundo como solista, es tan reciente que aún justifica su presentación, Flopa elige estrenar varios temas y es en alguno de ellos donde su potencia expresiva brilla más que nunca, como si la canción, todavía no estabilizada, todavía luchando por buscar su forma definitiva, se apoderara de la cantante para ir, al galope, tras su destino. Es aquí donde hay que recordar que la cantautora que es hoy fue riot girl en los noventa, como bajista de un eléctrico trío de rock. Será por eso que Flopa elige también que el pequeño escenario que habita se vaya poblando de socios: primero, con Juan Ravioli en el piano, al que poco después se irán sumando Rocca, García y Kabusacki. (En el show de esta noche estará Rodrigo Guerra en guitarra.)

Lo que insiste, más allá de álbumes, estrenos y formaciones, a través de sus canciones, es una pregunta básica. Porque sus letras hablan del ser y de la ausencia, y del sinsentido que incluso se esconde en el amor. Sin embargo, la cuidadosa elección de las palabras que utiliza hace que nunca sea nostalgia ni llanto, sino más bien descubrimiento y azoramiento. Irá por su último trabajo ("He traído conmigo una hoja del filo con que corto los días", canta en "Ramos de pensamientos"), jugará entre los espejos de su CD anterior ("para que nadie vuelva a mirarme a los ojos, los llevo envueltos en varias miradas") y evocará, con "Sonajero" y "Debajo del álbum blanco", aquel revelador encuentro que fue disco con Manza y Minimal.



Agencia Télam / Buenos Aires, julio de 2008

Gabo Ferro y Flopa Lestani
Unidos por la canción en el rock independiente

BUENOS AIRES (Télam).- Gabo Ferro y Flopa Lestani, dos cantantes y compositores que protagonizan la escena del rock actual, hablaron de sus últimos discos, "Amar, temer, partir" y "Emoción homicida", respectivamente, de la elección de un camino independiente y consideraron que sus canciones se encuentran "en la oscuridad más espantosa con respecto al drama del amor", según definió Gabo.

Nota completa en
Diario La Mañana de Córdoba (31/07/08) >>
Diario Río Negro (08/08/08) >>



> Diario Crítica / Buenos Aires, 13 de junio de 2008
por Marcelo Fernández Bittar

FLOPA PARA LOS AMIGOS
Rockear a la criolla

Figura clave de la nueva escena de cantautores que alternan entre la música acústica y la banda de rock, Florencia Lestani finalmente presenta hoy su nuevo álbum en el Rojas.

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> Revista Virtual Ruleta China / mayo de 2008
Entrevista por Lucas Amuchástegui

Antes de empezar a decir, diré

Barrio de Flores. Tarde gris. Casa cálida. Una conversación pública sobre temas íntimos, según el concepto de intimidad al que adhiere la compositora y cantante Florencia Lestani.

El día de la entrevista a Florencia Lestani, el humo cubre Buenos Aires. El sol, un carbón encendido y eterno, es tan difuso como las siluetas de los edificios apenas sugeridas entre el ácido gris. Para ir hasta su casa, te deja bien el subte "E", una especie de tren amarillo que camina a los ruidos por los sótanos de la historia argentina. No importa en que año estés, ese subte siempre atrasa unas décadas.

Flores tiene como techo una autopista, por lo demás, es un barrio como el tuyo, como el mío, pero más que todo como el de Arlt, aún hoy. Las calles son anchas y las casas altas. No hay tantos árboles en las veredas como en los patios.

Flopa abre la puerta de su casa: la primera impresión es la de una sonrisa, mejor dicho, mujer-niña con sonrisa. El lugar que la contiene es cálido; un espacio donde parece que todos los objetos estuvieran animados por una energía especial, no sé como explicarlo.

Durante la charla, sus palabras brotan concretas, redondas y muchas veces, con filo. Ella acompaña lo dicho con leves gestos, sonrisas y los relampaguitos de un cigarrillo. Estamos en un ambiente donde hay estuches de instrumentos desparramados, casi se diría que descansando, como si fueran animales domésticos, y una guitarra enchufada a un amplificador, todavía humeando cierta vibración cálida.

Leer la entrevista en RuletaChina.com >



> Diario La Nación - ADN Cultura / Buenos Aires, 10 de mayo de 2008
Entrevista por María Eugenia García
Música | Flopa, una voz under

"Mis canciones tienen un optimismo trágico"

Florencia Lestani empieza a dejar de ser el secreto de unos pocos y se hace oír cada vez más. Con tres trabajos editados, la cantante habla de su poética, del mercado discográfico y de su último CD, Emoción homicida.

Son las doce del mediodía y Flopa, semidormida, abre la puerta. El timbre sonó algunas veces y pide disculpas: es una chica noctámbula y la mañana le cuesta. Con 33 años, Florencia Lestani, la que bosteza después de frotarse los ojos, tiene ya tres discos en su haber, el último de los cuales, Emoción homicida , vio la luz a principios de año. Con una voz dulce, fuerte, grave (como reza el nombre de su primer disco solista, lanzado en 2005), y unas letras poéticas y perfectamente engarzadas, Flopa se mueve con soltura al costado del mainstream y se afirma como una de las intérpretes más sensibles de las generaciones recientes.

"He traído conmigo/ una hoja del filo/ con que corto los días/ para que veas que es cierto/ que ayer parece hoy/ y hoy es cualquier día", dice en una de sus canciones. Los libros apilados en su biblioteca tal vez expliquen la dedicación que parece ponerle a los textos. Un rincón entero está dedicado a la poesía. Un estante le pertenece a Gombrowicz, y otros tantos a Proust, Macedonio Fernández, Gelman, Austen, Pasolini.

"No pienso en mis canciones como poemas. Si bien tienen un sentido quizá poético, cuando las escribo lo hago pensando en una melodía, en un sentido melódico y armónico", se planta, y cuenta que de adolescente escribió varios poemas, como para armar un libro. "Pero quedó ahí. Lo leo hoy y me parecen malísimos [se ríe]. Le tengo mucho respeto a la poesía. Es raro, porque en las canciones digo un montón de cosas, pero las digo cantando. Muchas veces me pidieron que recitara, pero no puedo decir algo si no lo digo cantando."

Después de formar parte de Mata Violeta ( power trío con Erica García y Karina Tamburini), y Barro (con Rodrigo García, Gustavo Semmartín y Claudio Fernández), Flopa dio un paso al frente y se asoció a Ariel Minimal y Mariano "Manza" Esaín para dar a conocer el disco que inició verdaderamente su camino: Flopa Manza Minimal . Con ellos se atrevió a mostrar algunas de las canciones que tenía bien guardadas. "Siempre fui dura de largar. Tengo muchas canciones a medio hacer, mucho laburo ´de taller . Hasta que no me cierra la letra, no las largo. Pero bueno, tengo derecho a filtrar lo que muestro y lo que no muestro, ¿no?", dice.

Poco después llegó Dulce Fuerte Grave , un disco que dejaba desnudas su voz y su guitarra en la búsqueda del máximo sentido a través de la mínima expresión. De allí a Emoción homicida pasaron tres largos años, que trajeron algunos cambios. "Con Dulce Fuerte Grave fui dogmática. Decidí hacerlo así del principio al fin, con una casi monotonía sonora. En este CD, en cambio, el sonido está al servicio de cada tema. La gracia estaba en que fuera distinto del otro", explica. "Si en el disco anterior los temas estaban semidesnudos, en este tenía que vestirlos. Y bueno, les puse un jean y una remera, no les puse brillo ni nada por el estilo."

Hace un tiempo viene tocando con Fernando Kabusacki en guitarra, Juan Ravioli (de puesto en puesto según haga falta), Marcos Roja en bajo y Diego García en batería. "Para el disco invité a casi todos mis amigos músicos. Llegó un momento en que ya era una especie de evento [ríe]. Los tenía a mano, tenían buena predisposición. Y como tardé mucho, ellos eran también los que me animaban para que lo terminara."

Muchos de esos amigos -con los que forma una suerte de mapa de la escena independiente, con vértices en Ariel Minimal, Alejandro Lingenti y Fabián Casas- editan también sus discos por el mismo sello que Flopa, Azione Artigianale. Gabo Ferro, Juan Ravioli y Pez, entre otros, apuestan a ese "sello de fantasía", casi un gesto de camaradería entre pares. "En realidad cada uno va y fabrica sus discos, hace su propia movida por su cuenta, pero le ponemos Azione como un guiño. Somos amigos, en algún punto estamos conectados y tenemos una manera similar de encarar las cosas, que es caótica [más risas]. Este ambiente tiende a ser bastante de estrellas, cada uno termina cuidando su quiosco y mirándose con recelo. Pero este es un grupo de gente en el que encontré mucha generosidad", cuenta. "El sello ni siquiera es cooperativo, ni para eso nos da. Para hacer un sello tenés que hacer una empresa. Y por ahora ninguno de nosotros es un gran empresario."

-¿Tus discos circulan por el under por elección o por necesidad?

-Por los dos motivos. Por un lado es lo que hay, y por el otro, la verdad es que viendo el panorama, no encontré nada mejor. Es estar en este lugar o ir y firmar con Pop Art. Y no me interesa. No me interesa condicionarme para vender más. Es verdad que eso atenta contra las posibilidades de que otra gente me conozca. Pero bueno, yo prefiero tocarles el corazón a cien personas que tocarles el pelo a diez mil.

Cuando se le pregunta por la tristeza de la que hablan sus canciones, Flopa asiente y dice que no sabe si alguna vez tratarán de otra cosa. "Yo estoy convencida de que, para cualquier arte en general, pero para la poesía y las canciones en particular, uno escribe una sola canción en toda su vida y el resto es una repetición, un perfeccionamiento, una variación. Por eso me gusta tanto [Roberto] Juarroz. El tipo escribió un poema en toda su vida, y su obra es eso, un círculo."

Y agrega: "Yo soy una persona melancólica, casi depresiva te diría [ríe de nuevo]. Entonces no me tira otra cosa. No es que mis canciones sean pesimistas. Me parece que, como decía Gombrowicz, tienen un ´optimismo trágico . No sé, la felicidad es para vivirla, para cantarla es aburridísima".



> Diario Diagonales - Cultura / La Plata, 21 de marzo de 2008
Entrevista por Maximiliano Morán


Esta noche, a las 21hs, la cantante folk Florencia Lestani presenta su segundo disco, Emoción Homicida, en el Centro Cultural Islas Malvinas. Anticipándose al show, Lestani (Flopa, como la conocen sus seguidores) habla de sus nuevas canciones y de su forma particular de entender la música.

> Descargar la entrevista [pdf - 608kb]

 

 



> Revista Inrockuptibles / marzo de 2008
FLOPA | Segundo disco
por Oscar Jalil

Con una banda a sus espaldas, además de varios aliados dispuestos a darle una mano, Flopa aumenta la apuesta y se consolida en el podio de las cantautoras locales. Su nuevo disco, Emoción homicida, logra transformar a la soledad en un tesoro de melodías conmovedoras.

Si el estereotipo condena a las chicas de nuesro rock desde los tiempos en que Gabriela alzó la voz entre tantos machos alfa, Flopa Lestani es la mejor excepción a las clasificaciones de género o a esas categoría que van de la típica femme fatale a la feminista recalcitrante. Para la canción de autor, por suerte, Flopa es una amable testaruda dispuesta a discutir cada centímetro de olvido, soledad y amores que involucran tanto a hombres como a mujeres con materias pendientes y otras fallas de origen. Hace unos años grabó uno de los discos más emocionados del catálogo acústico, Dulce Fuerte Grave (04), donde lucía una sencillez franciscana sin restar rigor poético y destreza melódica. Claro que, antes de largarse solita, ya había sorprendido a sus propios aliados del trío Flopa Manza Minimal con dos clásicos para animar festivales de la buena canción: Debajo del álbum blanco y Sonajeros son grandes composiciones del romanticismo porteño, ese club de solos donde mandan Expósito, Cadícamo, Melero y Spinetta. Ajena a los efectos de la seducción efímera, Lestani camina como una diva sin corona y hace estragos cada vez que les canta a los detalles perdidos del mapa cotidiano. De regreso al campo eléctrico, la chica que no canta bajito tiene trece razones para explicar que la "emoción homicida" vive entre nosotros, como esos amores que matan o te dejan averiado de por vida. Para empezar cambió de sonido: "Fue una necesidad de no encasillarme solamente en lo acústico, algo que me encanta y que sigo haciendo. Pero así como me cansé de rockear después de Barro -aquel cuarteto power que no dejó disco-, también me cansé un poco de la soledad guitarrera". Con Juan Ravioli como concilieri de una mente obstinada y detallista, surgió el deseo de "marcar cuatro y que suene una banda, tener un bombo pegándome en la espalda, poder dejar de tocar y que la canción siga sonando, darles otra dinámica a los temas y vestirlos con más instrumentos y arreglos". El repertorio elegido para Emoción homicida, entonces, se presta tanto para el grupo de rock como para el tratamiento acústico. ¿El resultado? Un tremendo tour de force que deja constancia sobre esos temas que duelen, pero que cuando se hacen canción hasta vuelven agradable una pena de amor. Al fin y al cabo, como canta Flopa, "sólo son momentos".

> Descargar la entrevista completa [.pdf - 2.9MB]



> Página/12 Las/12 / 9 de noviembre de 2007
ACUSUTICAZO | FLOPA LESTANI

COMO VESTIR CANCIONES

”Si a Manzanero le hubiese pasado todo lo que canta en los boleros... ¡pobre tipo!”, bromea Flopa mientras explica la dosis de ficción de sus canciones. Sus letras/poesías juegan con la carga melancólica, con una tristeza que no se lamenta: “La temática es de relaciones personales, cosas que le pasan a todo el mundo, pero no las canto de forma genérica porque sería como bajar línea y no me interesa”.

La ex integrante del trío punk Mata Violeta, Flopa (léase Florencia Lestani) fue muda y bajista durante mucho tiempo. Después descubrió “que la esencia de la música que más llega son canciones” y salió la voz. Como ex pata del trípode Flopa Manza Minimal (trío que integró junto a Mariano Esaín –de Valle de Muñecas– y Ariel Minimal –de Pez–), colaboró con cuatro temas, entre ellos el precioso Debajo del álbum blanco. “El trío no fue algo planeado, simplemente se dio. Medio hizo ¡pum! y todo el mundo quedó esperando más”, cuenta la artista que no da certezas ni no rotundos. Eso en el 2003. Un año más tarde, el debut solista de la mano de Dulce Fuerte Grave, un megacancionero de 16 tracks sin estribillo, con un despliegue vocal súper natural, grave, profundo, al son del rasgueo de la guitarra.

En su caso, la vuelta al acústico fue –en parte– un tema de recurso: “Fue la manera que encontré de hacer lo que tenía ganas sin complicarme la vida, porque armar una banda genera un esfuerzo muy grande y, la verdad, no tenía ganas.”

Ahora, su nuevo disco –que saldrá antes de que termine el año y que fue producido por Juan Ravioli– tiene nombre asesino pero apunta a la sensibilidad. “Emoción homicida habla de ese sentimiento que te puede liquidar”, explica Flopa y agrega: “Es un disco mucho más ¡up! (animado) en lo musical, con un sonido de banda. Además, es bastante estribillero, tiene una estructura menos caprichosa. Está instrumentado con un formato más pop-rock”. Las temáticas de las canciones refieren, más o menos, a lo mismo, siguen apuntando a los sentimientos: “Una hace un par de canciones en la vida y las demás van a ser ese mismo par de canciones pero vestidas diferente”. Y usando otras palabras, logra hacer poesía. “Laburo los temas desde el formato de la letra. ¡No me da lo mismo cantar el menú del bar!”, explica. Quizás en ello haya influido su gusto por la literatura. Algunos sabores adquiridos: Kafka, Roberto Arlt, Macedonio Fernández, Oscar Wilde, Marcel Proust y Witold Gombrowicz, entre otros.

A Flopa siempre le gustó la música. De chica les pegaba a las cacerolas y, a los 9 años, dejó de jugar al tenis porque usaba la raqueta como guitarra. “Fui aprendiendo de cabezona. En general soy autodidacta, por eso todo me lleva tanto tiempo. Pero está bien, no tengo apuro.” Así nomás, de escuchar rock en inglés, Soda Stereo, Sumo, Don Cornelio y La Zona, descubrió a Caetano Veloso y le rompió la cabeza: “Era un tipo con una guitarrita y una instrumentación súper austera que hacía canciones indestructibles”.

Flopa no toma la canción como un trabajo. “En un laburo una tiene que resignar muchas cosas y hacer dinero. En la música encuentro el espacio de hacer lo que tengo ganas y no quiero resignarlo. Si me va bien y puedo hacer de esto una forma de sustento, fenómeno; si no laburaré de otra cosa”. Y efectivamente es lo que hace, con un trabajo free lance diseñando páginas web. Mientras no sea de oficina, ya cierra bastante.

Sobre el escenario, durante el vivo, Flopa no es una performer. “No soy muy histriónica. No bailo, no me muevo, no tengo un gran manejo escénico, pero tampoco me interesa. No hago contacto visual con la gente porque me desconcentro. Soy una momia, cierro los ojos y pienso en cualquier cosa. Y si a la gente no le gusta, pueden ir a ver a otra persona... Para eso está la variedad.” ¿Qué hace en su tiempo libre? “Toco la guitarra, no hago deporte, pienso, cuando puedo me enamoro. A veces, voy al Tigre.”

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> La voz del interior (Córdoba)/ 31 de octubre de 2007
Espectáculos | Nota | Entrevista a Flopa
por Germán Arrascaeta

Chica inmaterial

La cantautora actuará el viernes en el ciclo “Esta boca es mía”, en Radio Nacional. Perfil de una artista de culto.

Florencia Lestani es más conocida como Flopa, cantautora que participó de esa refundación del "acustizazo" que significó el disco Flopa, Manza, Minimal. Esa obra fue una suerte de experimento del tipo Crosby, Stills & Nash (o PorSuiGieco) que Flopa compartió con los líderes de Valle De Muñecas y Pez, respectivamente.

Luego, el intimismo continuó de manera solista y se cristalizó en Dulce, fuerte y grave, un disco que consagró a Flopa como una de hada folk imperturbable a las agitaciones del entorno. Una bella rareza rebelada, desde la ternura, contra ciertas supremacías.

Bueno, resulta que Flopa actuará por aquí el viernes. Y nos cuenta en que está: "Estoy masterizando un disco nuevo, que sellamará Emoción homicida. Y estoy tocando con banda desde fines del año pasado. Tengo un respaldo más eléctrico".

¿Abajo o arriba?

–Supongo que eso te llevó a redefinir tus modos interpretativa.

–Del disco anterior (2004) a este, fui mutando, cambiando de instrumentos. Metí más criollas, otras eléctricas y se sumó Juan Ravioli, que toca el piano. Fue todo muy paulantino, así que la expresión se fue adecuando de modo imperceptible. El disco tiene un formato pop rock, más power; no obstante, no dejé de hacer el mismo tiempo de canción, sólo que está vestido de otra manera. Todo suena un poco "más arriba".

–Pero el título no es "tan arriba".

–Es cierto, la gente se lo toma de un modo violento. Sugiere que el móvil es un asesinato. Pero, en realidad, es más metafórico. Quiero expresar eso de que las emociones te pueden llegar a liquidar, que hay amores que matan. Si escucharas el tema que le da título al disco, te obligaría a cambiar de percepción.

–Siempre me lo pregunto. ¿Cómo paran la olla los cantautores sensibles?

–Diseño páginas web. Saco plata de algunos shows, pero no vivo de eso. Es una elección, porque podría hacer otra cosa con la música y vivir de ella. Pero elijo preservar un espacio de máxima pureza.

–¿Te dejarías producir por alguien del mainstream?

–No tengo conflictos en dejarme producir. A Emoción homicida, de hecho, lo empecé yo, me descontrolé y después Juan Ravioli me ordenó. Confío en él. Pero no me dejaría producir por alguien que no conozco. No podría plantear una relación estrictamente laboral con la música de por medio.

–En tu sitio web reproducis textos de algunos autores. ¿Con qué propósito?

–Son cosas que responden a mi gusto personal. Hace bastante que no agrego nada. Está bastante estático. Lo último que añadí fue de Roberto Juarroz. Son cosas que leo, que me gustan y las quiero compartir. Tan simple como eso.

–¿Te sentís poeta?

–No, pero mis letras no están escritas porque sí.



> La Nación Vía Libre / 24 de junio de 2005
Guitarra tibia

Palabras al desnudo

Flopa, Gabo y Lucas Martí se enamoraron de la canción, se desprendieron de la electricidad y, casi sin proponérselo, se reencontraron con la vieja tradición acústica del rock de acá

Autores de canciones, artífices de trazos limpios, contaminados sólo por la palabra y por sus reacciones. El canto suave, tenue, la guitarra tibia, compañera y oídos que escuchan atentos. Luego de las montañas de distorsión que se erigieron en los años 90, la primera década del nuevo milenio parece estar marcada a fuego por el retorno de lo acústico. Acá están Flopa, Gabo y Lucas Martí, tres exponentes en tres instantes distintos de sus vidas artísticas, pero la lista es amplia y abarca tanto al under más flamante como a treintañeros y cuarentones asqueados de tanta electricidad.

Gabo Ferro vive en Mataderos y acaba de romper un silencio de años. De vuelta de ningún lado, el ex Porco se deshizo, entre otras cosas, de su pasado hardcore y despachó un álbum que se enrola en las antiguas filas de Mandioca y en la canción de autor de nuestro rock, de Litto Nebbia y Miguel Abuelo para acá. "Tenía sólo el estribillo y la estrofa de apertura de una canción, «Felicidad vitamina», y cuando me decidí a volver a componer y cantar tardé dos semanas en hacer las once restantes. Fue orgiástico, después de ver que estaba activa la destreza", comenta Gabo, taza de café en mano, una tarde fría de un lunes feriado en casa de Flopa, para más datos.

Ella vive en Floresta y se llama Florencia Lestani. Supo ser punk a comienzos de los años 90 con Mata Violeta, el trío que comandaba Erica García. Luego siguió rockeando con Barro hasta que, como Gabo, un día se cruzó con Ariel Minimal. "Lo conocí por intermedio de un amigo que le acercó un disco con mis canciones. Le gustaron y me llamó. El estaba tocando con Manzana (Mariano Esaín) y quería cantar un tema mío. A partir de ahí nos empezamos a juntar y de la afinidad nació una amistad musical."

Finito, con un principio y un fin bien delimitados, así define la cantautora la vida de Flopa-Manza-Minimal, el trío que dejó un puñado de muy buenos conciertos y un disco cosecha 2003. De ahí en más, el terreno estaba preparado para su debut solista. "Dulce, fuerte, grave.../ siente la delicia suave/ mientras lo que duele o hiere/ cae o rompe, muere". Elocuentes, las palabras de Flopa sirven tanto para titular una canción como a su primer álbum en solitario, "Dulce fuerte grave". "Después de tocar en una banda eléctrica como Barro, donde me superaba el volumen y terminaba gritando, empecé a buscar por mi cuenta, con la guitarra. Lo que tengo incorporado desde que empecé a tocar música es que para armar una banda tenés que llamar a un baterista, un bajista, un guitarrista y listo, pero detrás de eso hay un trabajo que se pierde, que es el de la canción. Lo que a mí me gusta es la canción desnuda. Una guitarra distorsionada ocupa un rango sonoro importante, y yo prefiero ocuparlo con el silencio, algo más chiquito, íntimo."

De silencios y borradores

Debe de ser la intimidad, quién si no, la que lleva a defender a capa y espada las canciones artesanales. De ellas se desprende una búsqueda estética, pero también un modo de acción que revaloriza el "hazlo tu mismo", pero lejos de los envejecidos postulados del punk. En una de sus canciones, Gabo parece tener la respuesta. "En mi divorcio con la palabra/ quedé con la tenencia del silencio", sugiere, y lanza una pista clave para armar el identikit de la canción de autor del siglo XXI, que va más allá de los cien barrios porteños y llega hasta el gran país del Norte, Nombres como el ex campeón de surf Jack Johnson (su tema "Sitting, Waiting, Wishing" ya es uno de los mejores del año), el country folker Devendra Banhart y la sensación de Jacksonville, Ryan Adams, entre otros, conforman un panorama que está lejos de homogeneizarse en movimiento, pero que adquiere un peso propio a fuerza de canciones dulces, fuertes y graves.

"Siempre compuse así", responde Gabo, casi sorprendido, cuando desde enfrente se intenta analizar los doce temas de "Canciones que un hombre no debería cantar". "Mirá, cuando veía los borradores de los románticos pensaba qué grossos estos tipos, por qué no colgaron eso, se hubieran adelantado al impresionismo. Y era porque se creía que ésas eran obras no terminadas. Yo me animé a colgar mis borradores, a grabarlos."

Desaprendiendo

En Villa Ortúzar está el estudio de grabación y fotografía que Eduardo Dylan Martí comparte con sus hijos Emmanuel Horvilleur y Lucas Martí. Es el lugar ideal para hablar de sus frutos más recientes, "1er. y último acto de noción" y "Simplemente", y de la vida después de A Tirador Láser. "Con la banda ya había empezado a grabar «1er. y último...» -cuenta Lucas-, y tenía en mente hacer otro por afuera, que terminó siendo «Simplemente». Pero A Tirador se acabó y me di cuenta de que tenía material para editar dos discos muy distintos entre sí."

Uno responde a la tradición spinettiana, el otro adhiere al pop de Virus y Daniel Melero, y ambos son necesarios para entrar en el universo personal y atípico de Martí. Alguien que se formó a la sombra de Illya Kuryaki and The Valderramas, y que integró un proyecto como A Tirador Láser, por el que pasaron, en distintas etapas, Nahuel Vecino, Yul Acri, Fernando Samalea, Miguel García, Claudio Cardone y Marcelo Baraj y, después de cinco discos, se convenció de que debía cambiar el nombre de fantasía por el propio. "Ahora se trata de aprender de nuevo o de decidir qué cosas dejar de lado. Tengo una mochila gigante de elementos que siempre usé y quiero apartar; quiero alivianar el equipaje. Los temas que más me gustan no superan los diez tonos, pero para mí no es sencillo hacerlo, tengo mucho que desaprender."

Aun cuando afirma que nunca más va a hacer un disco así, el primer acto de Lucas se asemeja al capítulo inicial de una obra frondosa. "Es típica tradición del rock de acá. Yo sé mejor que nadie qué influencias tiene: Beach Boys, Luis Alberto Spinetta, cosas de David Bowie, Djavan. Canciones con mucha melodía y carga en la letra, con la voz bien adelante."

Eso. Palabras que llegan solas y con música. Canciones urgentes que a Flopa, Gabo y Lucas les sirvieron para alejar demonios y a los que se topen con ellas para intentar comprender los propios. Gabo canta, recita: "De niño era el jardín más bello// Reventaba en pétalos plenos de perfume y color/ ... El pasatiempo de mamá resultó en podar mis flores/ Con su tijera de jardinera cortaba las mejores/ ... Los hombres no deberíamos ser jardines/ sino campos de Marte o rústicos baldíos". Después irrumpe el silencio.

Por Sebastián Espósito

Lucas Martí. Los Años Luz edita esta semana "1er. y último acto de noción" y "Simplemente". El primero es un disco mayormente acústico, que se relaciona con Spinetta y que encierra un sinfín de ideas, historias y mensajes que sirven para armar el puzzle de su autor. Lo empezará a mostrar mañana, a las 21, en el Ciclo Nuevo del C. C. San Martín (Sarmiento 1551; sala AB). Su complemento es "Simplemente", un álbum pop vestido por guitarras y sonidos electrónicos leves, secundarios.

Gabo. Se juntó con Ariel Minimal (guitarra y armónica), Leopoldo Limeres (piano) y Rogelio Jara (percusión), y en una sola jornada, el 25 de febrero último, registró "Canciones que un hombre no debería cantar". El título se remite al estupor experimentado por Edith Piaf, en 1959, tras escuchar a Jacques Brel interpretar "Ne me quitte pas". El 7 de julio lo presenta, en una fecha compartida con Flopa, en la Alianza Francesa.

Flopa. Ex Mata Violeta y Barro, la cantante se erigió en revelación con "Dulce fuerte grave" (2004). El trío Flopa-Manza-Minimal fue la experiencia que necesitaba para animarse a mostrar sus canciones. "Si la vida es un regalo/ no quiero comprar más" ("Espejismo").

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> Página/12 Suplemento Radar / diciembre de 2004

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> La Nación Espectáculos / 16 de diciembre de 2004
Desenchufados: el resurgimiento de lo acústico

Solo de guitarra

Una nueva generación de músicos de rock toma la guitarra y se juega por el formato canción

"El acusticazo no fue ni el primer paso del rock suave en la Argentina contra el rock pesado ni la anteposición de una música sobre la otra. Fue más simple: se trató de reunir a lo mejor de los músicos de la nueva generación que revisitan la música realizada acústicamente: guitarras criollas, folk, flautas, voces. El acusticazo congregó por primera vez a un grupo de músicos exploradores de un modo de expresión necesaria de rescatar: la música simple, sincera y casi humana que sale de las guitarras acústicas" (revista Pelo, 1972).

Aquel festival, del que participaron Litto Nebbia, León Gieco, Raúl Porchetto, David Lebón y Edelmiro Molinari, entre otros, tuvo su segunda edición 32 años más tarde, en octubre pasado. No fue un aniversario "redondo" ni se grabó un álbum como en aquel primer encuentro, pero la sensación de que el formato acústico ha vuelto a tomar protagonismo en una nueva generación rock sopla en el viento.

Ahora los nombres son otros: Ariel Minimal, Flopa Lestani, Pablo Dacal, Rosario Bléfari, Federico Kempff, Esteban Rial, Doris e incluso Juana Molina, a quien la crítica británica recibió con alabanzas y catalogó a su música de "argentinian folk music", y Celeste Carballo (que regresó al centro de la escena con dos discos acústicos de temas propios y ajenos). Espíritu rock, pero desenchufado. Muchos discos de canciones "para fogón" y una variedad de shows acústicos que copan las agendas porteñas de fines de semana.

"Me gusta mucho lo que hace Minimal junto a Flopa. Es muy piola, me recuerda en algunas cosas al concepto de composición que yo tenía a mediados de los años 70, como «Fuera del cielo» y todo eso. No sé si renuevan o qué, pero en definitiva no creo que sea tan importante renovar todo el tiempo. Hay músicas que ya son maduras y sabias como el blues, el tango y, por qué no, la cosa folk", sostiene Litto Nebbia, el único que actuó en las dos versiones del Acusticazo.

Flopa, que el año pasado integró el trío de guitarras FlopaManzaMinimal, con quienes editó una de las delicias discográficas de 2003, acaba de debutar como solista... también en plan acústico. "Por un lado, es una manera de no depender de otros factores; te permite que puedas tocar con tu guitarra donde sea: en el pasillo del subte, en el colectivo o en un bar. Y también es una elección de cómo hacer las cosas con lo que está a tu alcance. Es un formato muy amable, que se lleva muy bien con la independencia -dice la cantante-. Estaba al tope, no quería gritar más. Fue difícil para mí, que vengo del rock, bajar los decibeles, pero con el tiempo hasta descubrí que en el formato acústico se logran más intensidades incluso que con una banda."

De eso se trata "Dulce Fuerte Grave", el muy buen álbum de la chica que en el pasado compartió banda riot girl con Erica García (Mata Violeta). Intensidades de todo tipo, en un solo formato.

La cocina de la canción

El hombre detrás de la realización del Nuevo Acusticazo, el periodista Gustavo Alvarez Núñez, asegura que "la faceta acústica es en muchos casos la cocina de los grupos de rock, cuando el cantante o el compositor de la banda muestran las futuras canciones a sus compañeros en la «versión pelada». Pero también hay músicos que lo toman como propuesta, desarrollando una veta más que interesante. Ahora hay muchas experiencias de este tipo dando vueltas por Buenos Aires. Más allá de los artistas que participaron de este festival, están Doris, Pablo Dacal, Rosal, Juani (de Rosario) y Juan Pablo Bochatón, entre otros. Sin contar los músicos que suelen bajar sus decibeles, como Francisco Bochatón, Fantasmagoria o mismo Adicta y Leo García. Creo que esto recién empieza".

La canción en su estado puro, desnuda y sincera. Tomando ese concepto, en 1998 Sebastián Carreras creó el sello Indice Virgen y reunió en un compilado a varios artistas marginados del circuito mainstream. Aquel álbum, "Cancion(es) Pop", fue en cierta medida el puntapié de este regreso a la simpleza.

"En esa época todavía no era muy masiva la computadora como medio para grabar discos y decidimos hacer ese compilado con demos de los temas, todo casero. La guitarra es el primer elemento para componer y el más cercano a los músicos. Creo que el formato de canción sigue siendo muy importante, por uso y costumbre. Y si se corta la luz, podés tocar igual", asegura Carreras.

"Cuando escucho música, siempre me gusta descubrir la canción detrás de la producción", sostiene Flopa, que antes de esta etapa solista y acústica formó parte del grupo Barro. "Mientras grababa el álbum pensaba que todo un disco de canciones con guitarra iba a ser un embole, muy aburrido, todo igual. Pero traté de no condicionarme y esto es lo que salió. Un disco pop, pero de popular, porque en algún punto creo que lo que hago es bastante popular, más allá de que no tenga una estructura mediática atrás."

Por Sebastián Ramos
De la Redacción de LA NACION



> Revista Inrockuptibles / septiembre de 2004
Tête-à-tête
Por Oscar Jalil

AL COSTADO DE LA MODA

Con el íntimo e interactivo Dulce fuerte grave, Florencia Lestani –aka Flopa, pionera del punk de señoritas allá por los tempranos 90 con su trío Mata Violeta- salda una deuda pendiente después de años y años de circular entre murmullos por las penumbras del rock argentino. Un álbum introspectivo de canciones transparentes, que hacen de los simple una celebración de lo complejo.

“De pronto salí de la nada”, admite Florencia Lestani. Y la sorpresa que durante años mantuvo en secreto ahora tiene nombre propio: Dulce fuerte grave, tres adjetivos que intentan definir a su primer álbum como solista; un disco de canciones tan simples como el gesto de cantar y tocar la guitarra en soledad. “Desde los catorce años, nunca dejé de hacer música. No me conocía nadie porque no me daba a conocer, me lo guardaba para mí. Siempre toqué en bandas”, dice peleándose con las frases que le permite su timidez. Como niña bajista, acarició la oscuridad a fines de los ochenta traduciendo los discos de Joy Division y The Jesus &Mary Chain: “En un aviso del diario Segundamano, un pibe buscaba gente para formar una banda dark. Llamé y entré en el grupo. Se Llamaba Surreal Orden”. De allí, a Mata Violeta, un trío femenino nacido en 1993 y liderado por una ignota erica García:”Nos miramos y me dijo:'sos bocona como yo'. De entrada nos caímos bien… Mientras duró, fue bueno, pero todo era muy power y yo estaba buscando otra cosa”. La experiencia derivó en Barro, “una banda de rock denso” y algunas anomalías “Estaba cansada ed gritar: en Barro tocaba muy fuerte”.

De a poco y con la ayuda de Ariel Minimal y Mariano Esaín, Florencia sacó a la luz un puñado de canciones registradas durante años en su portaestudio. El resultado: un disco semiacústico, con varias alusiones al rock argentino de los 70, pero armado como un pequeño manual de estilo para cantautores inseguros. Flopa-Manza-Minimal (03) recupera los juegos vocales y las melodías folk con corazón pop, en donde los ex Martes Menta promueven el lucimiento de la chica de gafas finitas:”La idea surgió cuando le llevé mi disco sin terminar a Ariel. Me decía que todas mis canciones eran hits, pero yo era la única que no había grabado mis temas”. Sin pausa per sin prisa, Flopa editó hace unos meses su disco debut, un postergado repertorio de canciones íntimas que profundizan sus originales líneas de estilo. “Siempre me pegaron las canciones.. Escuché mucho a Frank Zappa;me gustan algunas cosas, pero no soy fan. Para mí, la canción tiene que ser algo simple y aplicable a algún momento de tu vida. Me interesa la canción emotiva”, señala en tono grave y se vuelve un poco más dulce cuando habla de sus colaboradores: Rodrigo Guerra (bajista de Pequeña Orquesta Reincidentes) en guitarras y Alejandro Oliva en percusión. “Rodrigo me ayudó para que no me fuera hacia un lado más pop. Resultaba un desperdicio no sacarle el jugo a lo que podía aportar en la cuestión climática. Por su lado, Alejandro usa un cajón peruano que es casi una batería de mentira. La idea fue usar lo mínimo e indispenasble”. Para Flopa, Dulce fuerte grave no es un disco de rock. “No sabría decir qué es. Por eso no tiene muchos clisés, porque no es rock”. Los dieciséis tracks que lo componen llaman ala austeridad de un cuerpo desnudo convertido en canción. Por encima, una voz tenue y segura de lo que canta, avalada en periódicas visitas a Fernando Pessoa y Alejandra Pizarnik. “No puedo hace canciones que tengan una historia: la narrativa me cuesta. Es más una descipción de estados; cosas que veo que pasan bien afuera, en términos sociales, como con la gente que me rodea… Hay quien de pronto tiene una melodía y canta el prospecto del champú. Yo con eso no puedo, el tema no está terminado hasta que no tengo la letra”. Un segundo después clausura el tiempo de las pequeñas confesiones: “Trato de hacerme invisible. Prefiero que mucha gente conozca lo que hago y que no sepa quien soy”.



> Página/12 Suplemento NO / 26 de agosto de 2004
por Roque Casciero

Género y número

La razón de todas estas palabras siempre aparece en el imaginario creativo del rock argentino. En la nueva década del nuevo siglo asoman (están aquí y para quedarse) cuatro nombres que continúan una tradición: Los Tipitos, Estelares, Rubin y Flopa acuerdan, discuten y proponen formas de entender y delinear el plan maestro que conduce a “la” canción en el volátil rock argentino.

FLOPA
Mejor la simpleza

“La canción perfecta es la que encaja conmigo, la que me emociona”, enfatiza Florencia Lestani, más conocida como Flopa. Y pone dos ejemplos: “Oração ao tempo” de Caetano Veloso y “Please, please, please, let me get what I want”, de los Smiths. “Me gustan las canciones tristonas”, concede. Aunque siempre compuso, la llegada de Flopa al mundo de las canciones se dio después de abandonar su puesto de bajista en Mata Violeta. “Estaba sin trabajo, así que me pasaba el día tocando la guitarra. Eso que se llama ocio creativo”, repasa hoy, con una sonrisa. “Entonces empezaron a salirme los temas que toqué con un grupo llamado Barro. Eran canciones-canciones, pero tocadas muy fuerte, en un formato rock denso, poderoso, muy cargado. Después de un par de años ya no me banqué más gritar. Entonces hice un parate, agarré la guitarra acústica y salí a tocar así.” Antes de publicar su álbum debut Dulce fuerte grave, ella grabó el elogiado Flopa Manza Minimal, junto a sus amigos Mariano Esaín y Ariel Minimal. “Me doy cuenta de que una canción mía es redondita cuando empiezo a pensar que se la afané a alguien. Recién me quedo tranquila después de preguntarles a todos mis amigos si no tienen un tema así”, cuenta. Más allá de eso, Flopa cree en la existencia del género canción: “La canción es la que terminás cantando en la ducha, por más que la haya hecho Led Zeppelin con un formato de rock a toda máquina. La canción es lo que te queda más allá de todo lo que la adorna. Es lo que trasciende el género, justamente”. Asumida la existencia del género, Flopa asegura que en él se pueden ubicar sus composiciones. “Si tengo que definir mi música, digo que hago canciones”, explica. “Dulce fuerte grave podría haber sido un disco pop con las mismas canciones, pero ya hacía un par de años que venía tocándolas con un formato mínimo y me gustó conservar eso. Es un sonido simple, porque me di cuenta de que la simpleza ayuda a que nada se interponga entre el oyente y la canción.”



> Clarín Suplemento SI / 9 de julio de 2004.
Informe especial: Solistas modelo 04

LAS REINAS DE LA CANCION

Flopa
Las Dimensiones Emotivas

Dos de los mejores discos que salieron este año ("Dulce fuerte grave" y "Educación sentimental")
y dos de los que saldrán ("Estaciones" y "El") comparten una visión femenina alejada de los estereotipos. ¿Quiénes son esas chicas?

Flopa (Florencia Lestani) es un tercio del trío Flopa Manza Minimal. Alguna vez fue dark, como se podía ser dark en Floresta a fines de los 80: con un contexto de fábricas de turrón, los edificios del Hogar Obrero y la cancha de All Boys marcando límites. El grupo se llamaba Surreal Orden y ahí tocaba el bajo. Después vino la posibilidad de ser un tercio de Mata Violeta. "Fue bueno mientras duró. O hasta que Santaolalla le empezó a insistir a Erica García para que sea solista", dice sobre un trío que sobrevivió con mejor imagen de la que realmente daban en sus shows en vivo. Después pasó por Barro, también como bajista. "Pero ahí ya cantaba. Ensayábamos mucho y tocábamos poco. Con el tiempo se armó algo muy intenso, pero yo no tenía ganas de gritar. Así que me retiré a lo más elemental: criolla y voz". De ese exilio austero e íntimo la rescataron sus amigos Ariel Minimal y Mariano "Manza" Esain para formar esa suerte de super-grupo indie. "Lo del trío fue como un envión. Me hizo pensar que, después de todo, no era tan jodido mostrar mis canciones sin estridencias".

Sus canciones evitan el cliché de "diario de miserias" que dicta el manual del intimismo. Flopa va al frente y no le importa enredarse en los alambres de púa de lo cursi: lo hace sin afectaciones ni golpes bajos. "Hice un disco espacioso, con mucho aire, como para que el silencio tenga su espacio dentro del sonido".

"Dulce Fuerte Grave", además de su debut solista, son las tres dimensiones emotivas que más la movilizan. "Sin orden de prioridades", dice Flopa, que la primera vez que tuvo plata para comprarse un disco, eligió "The Queen Is Dead" (The Smiths). "Morrissey y Caetano Veloso son mis dos principales referentes: contienen la forma masculina y femenina en una misma persona".

Por José Bellas

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> The Howl Nº8 / junio de 2004
Shows

Flopa
Centro Cultural General San Martín
12.06.2004

Por suerte para los que disfrutan de esa expresión del cambio que se llama rock and roll, las buenas canciones se mezclan tan bien con la cobardía como el agua con el aceite. Y aunque en estas arenas de cambio y repetición permanente, del Álbum Blanco en adelante algunos parecen haber encontrado la sección áurea, todavía hay muchos que se animan a ponerle el pecho a la creación para dar por tierra con esos preceptos cenicientos que funcionan mejor en agrimensura que en el terreno de la belleza.

Entre los que se animan, claro, está Flopa. Sobre todo cuando entona, con una voz que cada vez desanda mejor su dulzura, Debajo del Álbum Blanco, esa canción que es a la vez escudo y provocación, y que forma parte del trabajo que lanzara hace más de un año en conjunto con Ariel Minimal y Manzana Esaín.

Pero claro, esa es apenas una valentía entre tantas. Flopa cantó el 12 de junio ante más de 400 personas que recibieron su último trabajo, Dulce Fuerte Grave, dentro del ciclo Nueva Música que el Teatro General San Martín organiza todos los sábados. Y sí, se animó a ser acústica hasta la médula.

Es difícil lograr intimidad a sala llena. Pero no para ella, porque sola en el escenario logra desplegar una melancolía que deshilacha el dolor de una y mil formas diferentes. Porque demuestra una madurez artística que modela las materias más resistentes y les da la forma de una canción siempre bella, siempre aguda, siempre honesta. Porque con un toquecito de dulzor y mucha, pero mucha fuerza, desata una energía en estado puro que brota sólo de algunos tipos de verdad.

Flopa entregó, a pura guitarra y corazón, más de veinte bellezas hechas melodía, bañada en una luz celeste que al quemarle la espalda le permitía coquetear con el fantasma de un Cobain, también acústico, de aquel show desenchufado de Nirvana. Una y otra vez, Flopa se lanzó con justeza y pasión sobre sus temas (Arco primordial, Corazón de pie, Vengas conmigo) y los de otros (Il leone e la gallina). Y desplegó durante más de una hora un arco iris de canciones que les hacen justicia a todos los que afirman, juran y perjuran que algo nuevo y muy interesante se está desperezando en la escena del rock local.

Pablo Calvi



> La Nación Espectáculos / 12 de junio de 2004
Grabaciones / La página de los discos

Los senderos que se bifurcan

Nuevos discos de Pez, Minimal, Florencia Lestani y un EP de Valle de Muñecas. * Los tres músicos que integran el intermitente trío Flopa Manza Minimal tienen nuevos trabajos. * Son editados por un sello independiente.

Un año atrás, el trío Flopa Manza Minimal se convirtió en el gran secreto, la revelación para iniciados, el pasaje directo al universo de la canción. Los que allí se reunieron, por gracia del destino o fuerza del azar, tenían ya un camino recorrido y, tras ese cruce -que fue disco, que fue recitales, que seguirá siendo, tal vez y ojalá-, siguió cada uno transitando su propio camino.

Ahora, casi en simultáneo, han salido al ruedo con varios trabajos. Minimal con su álbum solista y un nuevo, el séptimo, de Pez, titulado "Folklore"; Flopa con su disco "Dulce fuerte grave" y Mariano "Manza" Esaín con un EP de su nueva banda Valle de Muñecas.

Pez se ha vuelto ahora nuevamente quinteto, la formación que mejor parece permitirle expandir música y conciencia. (Breve historia: fueron trío en el inicio, con diferentes encarnaciones: la inaugural del CD "Cabeza" (94); en "Quemado" (96) sumaron muchos y variados instrumentos invitados; fueron furia casi punk en el solo trío de "Pez" (98) y "Fragilinvencible" (00) marcó un tiempo de transición. Luego siguieron dos discos como quinteto, formación a la que han vuelto tras una etapa, en vivo, como trío.)

La primera pregunta es de qué folklore habla ahora este grupo signado por el cambio. No, por cierto, del de tierra adentro releído desde el rock. Ariel Minimal y sus compañeros de este tramo de la aventura (Franco Salvador en batería, Fósforo en bajo, Leopoldo Limeres en piano eléctrico y Ernesto Romeo en teclados) buscan hacia atrás y adelante. Pero no sería justo calificar de retro a lo suyo. Retro sería la exagerada devoción a lo que fue. Y la banda, como corresponde a su nombre, debe estar en constante movimiento para encontrar el preciso sonido de su momento, del momento de Pez.

Extraño folklore

Este es un disco vital, donde puede surgir lo progresivo o psicodélico, pero no lo sinfónico. Porque no se trata de erudición, sino del trabajo para lograr el clima de cada canción. Sonidos volados, búsquedas sonoras, teclados que viajan y un cuidado por las letras que no pretenden ser poesías por derecho propio sino canciones con vocación de ser cantadas. "Saber que perdimos nos hace ganar", canta Minimal en "20 días sin dormir"; inventa "Cuentos gnósticos para chicos" y le pide a la "luna inspiración y a los hombres les exijo respeto". Para el cierre se vuelven instrumentales y casi orgánicos.

No es su única producción. Hace poco más de un mes, Ariel Minimal editó también su álbum en soledad, ese con el título-juego de "Un hombre solo no puede hacer nada", y que grabó aprovechando un momento de receso de Pez.

Aquí la voz que canta es la protagonista. Minimal se ocupa de casi todo en canciones leves, crónicas urbanas como "Buscando aquel martillo de Thor" y el encuentro de "Todo el tiempo que se va", donde la voz del ex guitarrista de los Fabulosos Cadillacs se encuentra con la de Litto Nebbia, el más fundador de los fundadores (y sí, qué placer que es escucharlo, reconocerlo, saber su voz desde hace tanto).

No es el único rescate respetuoso. Allí está recuperado "Hombre de mala sangre", primer tema del primer álbum de David Lebón, allá por 1973, y otro, inesperado: "Mujer amante", del brasileño Roberto Carlos. Y, del propio Minimal, un extraño homenaje en "Canción para el día que se muera Elton John".

Canciones como haikus

Con el título de su álbum, "Dulce Fuerte Grave", Flopa (Florencia Lestani) parece haber encontrado una buena y sintética definición de los estados que debe de haber atravesado esta cantante y compositora al elaborar el álbum (y que el escucha atraviesa también con seguridad). Síntesis es también el alma de este álbum, con canciones que son como haikus, adornadas con lo mínimo, para que lleguen donde deben esas palabras con destino musical.

El álbum (editado como los dos anteriores por el sello Azione Artigianale) es el primero que edita Flopa, quien, hace ya unos cuantos años, fue integrante de Mata Violeta, un trío femenino de música rabiosa pero inteligente que estalló hace ya varios años. De ese big bang surgió Erica García, estrella fuerte con clips de gestos provocativos y canciones matizadas con malas palabras. Y Flopa, que como una nebulosa vagó y, tras formar Barro, encontró la medida de sus canciones en el trío mencionado que ahora continúa en este bello CD que presenta hoy, a las 21, en el ciclo Nuevo, del Centro Cultural San Martín.

Finalmente, Mariano Esaín completó un EP con su nueva banda, Valle de Muñecas. Más orientado al pop, el ex Martes Menta y Menos Que Cero hace brillar aquí su habilidad para el pop que, seguramente, continuará en el álbum completo.

Adriana Franco
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> Clarín Espectáculos / 10 de junio de 2004.
MUSICA: ENTREVISTA A FLOPA
Juan José Santillán. ESPECIAL PARA CLARIN

La reina de la canción

Ex bajista del trío femenino Mata Violeta, acaba de editar "Dulce Fuerte Grave", un álbum de bellísimos temas.



Flopa llega al bar del Bajo con una caja de cartón en la que hay más de cincuenta discos de su primer material solista, Dulce Fuerte Grave, que grabó con Rodrigo Guerra y Alejandro Oliva, de Pequeña Orquesta Reincidentes. Recién editados, acaban de ver la luz a través del sello independiente Azione Artigianale. En la tapa Florencia Lestani (Flopa) —ex bajista de Mata Violeta y de Barro— cuelga boca abajo de un trepador de plaza. Adentro, canciones puras, armadas en un gesto casi minimalista: buenas letras, guitarra criolla, eléctrica, un toque percusivo y una voz sutil, sin intermitencias, durante dieciséis temas.

Hace unos cuantos años que Flopa registra en una portaestudio canciones que luego reparte entre amigos. Así fue que le llegó—" por un amigo en común"— una de esas grabaciones caseras a Ariel Minimal (ex guitarrista de los Cadillacs, líder de Pez e hincha de Huracán). Por esos días, Minimal tenía una fecha en El Sótano junto a Mariano "Manzana" Esaín (de Menos que cero y sonidista de Pez) donde decidieron hacer un tema de Flopa. Luego volvieron a llamarla y se formó un trío intermitente: Flopa Manza Minimal, que solía aparecer con fechas por aquí y por allá y que dejó, por suerte, un rastro indeleble con uno de los mejores, y casi más desapercibidos, discos del año pasado.

Por decantación, no tardó en caer una mirada que los remitía a Crosby, Still & Nash, a Porsuigieco, a Tribalistas..."Jodíamos mucho con el nombre, pensamos en ponernos algo parecido a FloMaMin. La verdad que nunca había escuchado Porsuigieco.Pero hace mucho que acá no se da eso de juntarse entre músicos a grabar canciones y que funcione en paralelo a las cosas de cada uno. Al principio no pensamos grabar, queríamos juntarnos a tocar en vivo; el disco fue de casualidad". Lo casual fue que después de un recital en San Justo se les acercó un fan cordobés que, con un crédito en mano, propuso poner la plata para grabar el disco. Y salió.

En el 93, con Erica García y Karina Tamburini, Flopa tuvo su paso fugaz por Mata Violeta. "Entré y tenía mis dudas porque ellas eran más hardcore-punk y yo venía del dark. Entonces pasaba que llegaba y me decían que todo tenía que ir más al palo y que lo mío era un bajón. Había muchas diferencias, rebalsó el vaso y me fui. Formé Barro con Gustavo San Martín, Claudio Fernández (ex Don Cornelio) y Rodrigo Guerra", explica.

"Hablemos/ lejos de los ruidos", canta en Germinar. Aunque lo presente el sábado en el C.C. San Martín, se recomienda llevar Dulce Fuerte Grave de viaje, sacarlo de la ciudad. "Era interesante que el eje sean las canciones limpias —dice—. Grabar Flopa Manza Minimal me dio el empuje para hacer lo mío. Esta etapa es como un fichín: para pasarla tuve que haberla jugado. Para la próxima, no sé ".

Siempre en lo artesanal...

No me interesa tener un contrato que cumplir. Ahora tengo mil discos que vender, pero no es primordial que me conozcan. Hacer canciones me mantiene estable.

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> Página/12 Radar / 28 de Diciembre de 2003
Música | Por Martín Pérez

Debajo del álbum blanco

A la manera de Tribalistas, Florencia Lestani, Mariano Esaín y Ariel Sanzo son amigos que –a pesar de tener proyectos propios– se juntaron a tocar sus canciones. Con el dinero que aportó un fan grabaron un álbum bautizado con los apodos que cada uno de ellos se ganó durante una década under. Cuando llega el momento de premios, anuarios y encuestas con lo mejor del año, Radar presenta Flopa Manza Minimal, el mejor disco de rock nacional entre los que (casi) nadie escuchó.

Aquel domingo a mediados de este año en el que presentaron su disco con un show gratuito en la repleta sala AB del Centro Cultural San Martín, una de las mejores canciones del primer –y único– recital de Flopa Manza Minimal como quinteto fue, increíblemente, una canción nueva, que no estaba en el álbum que se estaba presentando. Por eso no cuesta nada imaginar que, si la escena rocker alternativa local tuviese algún tipo de correspondencia con la pujante escena ídem inglesa, el trío bien podría haber despedido el año marcado por la aparición de su álbum debut con la edición de un simple con aquel contagioso tema aún inédito, compuesto por Flopa y titulado “Vino bajo el sol”.


Por lo general, esta clase de ediciones –siempre siguiendo el modelo inglés– suele estar acompañada por un par de covers, algo que al grupo no le falta, como bien saben quienes concurrieron a sus (escasos) shows. Así que, en ese simple imaginario, “Vino bajo el sol” podría estar acompañado por una versión de “Hoy todo el hielo bajo el sol”, aquel simple de Almendra previo a su álbum debut que el trío interpreta desde sus primeros shows acústicos, un año y medio atrás, así como por “Hombre de mala sangre”, el tema que abre el primer disco solista de David Lebón, rescatado a pedido de Minimal para aquel show eléctrico del San Martín.
Pero como la escena alternativa local –y mucho menos el mercado discográfico– poco y nada tiene que ver con la inglesa, el sorprendente trío integrado por Florencia Lestani (más conocida como Flopa, ex Mata Violeta y ex Barro), Mariano Esaín (Manza, ex líder de Menos que Cero, actual de Valle de Muñecas) y Ariel Sanzo (Ariel Minimal, ex guitarrista de Los Fabulosos Cadillacs y líder de Pez desde hace una década) apenas si puede vanagloriarse por estos días de haber logrado vender casi toda la tirada de su álbum debut, con lo que podrán devolverle el préstamo al fanático cordobés que puso el dinero necesario para fabricarlo, y hasta les quedará resto para pensar en un próximo disco.

Tal vez la aparición más generosa, desinteresada e incluso prolífica que haya entregado la escena de rock local en mucho tiempo, este grupo integrado por tres amigos que han puesto la música –un puñado de canciones hermosas, más precisamente– por delante de todo interés individual y comercial tiene un inevitable paralelismo con el proyecto de Tribalistas, en el que Arnaldo Antunes, Marisa Monte y Carlinhos Brown hicieron lo propio dentro de la escena musical brasileña. Claro que, mientras la música de Tribalistas ha tomado Brasil y luego el mundo por asalto, el maravilloso repertorio de Flopa Manza Minimal tiene otro destino, mucho más secreto, anónimo y, especialmente, azaroso.

“Yo ya aprendí que no hay plan, incluso cuando lo haya”, apunta Minimal, que cuando tenía todo listo para empezar a grabar un nuevo disco de Pez se enfermó su baterista, así que se encuentra en medio de la grabación de lo que tal vez sea su primer álbum solista. “Una de las razones por las cuales, incluso pudiendo hacerlo, no editaríamos un simple como el que imaginás es que no tenemos esa ambición que suelen tener los grupos dentro de esa clase de movidas”, explica Minimal, sumándose al juego. Al tiempo que agrega con un guiño que, justamente, el mencionado “Hombre de mala sangre” es uno de los temas que piensa grabar en su súbito proyecto de disco solista.

Cruzando el ancho mar

En realidad, para poder escuchar ya mismo “Vino bajo el sol” en casa, como pasa a ser casi necesario para cualquiera que lo haya escuchado en vivo, habría que hacer lo que hizo el mecenas cordobés que, después del primer show del grupo en Córdoba a fines del año pasado, se acercó a preguntarles cuándo grababan el disco. “Nunca”, le respondieron. La contundencia de la respuesta tenía su explicación: independientes a ultranza, para juntar el dinero necesario para fabricar un disco el grupo necesitaba hacer shows. Pero como Flopa Manza Minimalera apenas un proyecto paralelo de sus integrantes, creían que nunca iban a llegar a dar los recitales suficientes como para reunir el dinero necesario. “¿Y cuánto sale grabarlo?”, fue la siguiente pregunta del fanático cordobés, que –cuando se enteró de que tenían todo lo necesario para hacerlo, salvo el dinero– les ofreció un préstamo. “Yo tengo esa plata”, les dijo. “Pero para que lo graben ahora mismo. Avísenme si pueden, porque si no me lo gasto en otra cosa”, fue la propuesta.

Así fue como en enero de este año Flopa, Manza y Minimal pudieron encerrarse en los estudios T.N.T. para grabar el disco que pensaron que nunca sería posible. “Por eso te digo que no hay plan”, repite Ariel, que en realidad fue quien a comienzos del año pasado dio el primer paso azaroso hacia el trío al incluir un disco con los temas de Flopa en el equipaje que llevó a la gira con Los Fabulosos Cadillacs, la última del grupo desde entonces. “Apenas volvió de la gira, Ariel me llamó y me dijo que quería formar un grupo para tocar los temas de Flopa”, contó en su momento Mariano Esain, viejo compinche de Minimal desde la época en que ambos formaban parte de un grupo llamado Martes Menta y actual sonidista estable de Pez. “A mí me llamó y me dijo que había estado escuchando mi disco”, contó Flopa. “Lo primero que pensé fue: ¿qué disco? Porque yo no tenía ningún disco, sino grabaciones caseras que voy compilando en compacts que les regalo a mis amigos.”

El entusiasmo de Minimal por los temas de Flopa fue lo que los reunió a ambos junto a Manza. Todo comenzó musicalmente con una versión a tres guitarras y con cuidados coros del hermosísimo “Sonajeros”, al que le sumaron un tema de Manza, “Dejadez”; dos temas que terminarían siendo el corazón del álbum del trío, en sus despojadas versiones originales. Después de un par de recitales acústicos y ensayos que se fueron electrificando, el grupo creció en el entusiasmo de sus integrantes hasta formar un repertorio propio que recorrió unos pocos escenarios antes de llegar al disco, y luego a la presentación en vivo con un formato de quinteto de rock, con el agregado de Luciano Esaín en batería y Juan Ravioli en teclados. Y no hay mucha historia más detrás de Flopa Manza Minimal. Pero alcanza con las canciones, que son de esas que se dejan escuchar una y mil veces, obras confesionales sin ser autocomplacientes, que acompañan sin imponer su presencia hasta que resultan imprescindibles.

Los días por llegar

“De hecho, todo es tan azaroso que acá podría haberse terminado todo”, arriesga Minimal, sabiendo que no es así. Con cada uno de sus integrantes dedicado a sus proyectos particulares, recién habrá un hueco para un nuevo álbum de Flopa Manza Minimal la próxima primavera, según apunta Manza. “Somos la banda ideal para tocar en un parador de la playa”, agrega sin embargo Minimal, refiriéndose a la formación del trío sólo con guitarras acústicas, bien al estilo Crosby Stills & Nash o PorSuiGieco. “No se olviden de Viviencia”, agrega el siempre cáustico Ariel.

Orgulloso secreto a voces de la escena alternativa porteña en un año lleno de ediciones discográficas de grupos masivos y consagrados, Flopa Manza Minimal comenzó en realidad cantando eso de “Voy a perforar el hielo” –uno de los versos del recuperado clásico de Almendra– a mediados del año pasado, cuando Buenos Aires aún parecía congelada. Ahora que el hielo quedó en el pasado, Flopa Manza Minimal saben en el fondo que van a seguir adelante. Al menos sólo con la excusa de llevar al disco los versos de “Vino bajo el sol” justo cuando llegue la próxima primavera. Y los encuentre cantando juntos todas esas canciones que hablan de otros tiempos, cuando el rock era un sueño posible y el mundo no parecía posible sin el rock. Con o sin guitarras eléctricas.

“Cosas que tenemos bien guardadas, archivadas, atesoradas. Mito memorizado al detalle, entre pestañas”, tal como escribió Flopa para unode los mejores temas del disco del trío. Una canción de amor roto cuyo estribillo dice algo así como “Ni gracia me hace saber que en tu lista estoy debajo del álbum blanco”. Sin embargo, la música de Flopa Manza Minimal bien podría comenzar a disfrutarse, justamente, a partir de aquel disco. No es poco.



> Página/12 Suplemento NO / 10 de Julio de 2003
FLOPA MANZA MINIMAL, TODO NATURAL
Por Martín Pérez

El trío casualidad

Se reunieron casi de apuro para un show. Después fueron saliendo las canciones. Más tarde apareció quién pagaba la grabación del disco. Ahora, estos tres sobrevivientes de la escena independiente porteña de los ‘90 se disponen a mostrar su delicado equilibrio acústico-eléctrico en vivo. Por Martín Pérez Cuando terminó el recital, se acercó y les preguntó cuándo iban a grabar un disco. “Nunca”, le respondieron. Necesitaban hacer shows para juntar la plata para grabar un disco, pero como el grupo era un proyecto paralelo de los tres, nunca iban a hacer los suficientes recitales. “¿Cuánto sale grabar un disco?”, preguntó entonces. Tenían todo lo necesario para grabarlo, lo que les faltaba era el dinero, le explicaron. “Yo tengo esa plata”, les respondió. “Pero para que lo graben ahora mismo. Avísenme si pueden porque, si no, me lo gasto en otra cosa”, fue la propuesta.

Y así fue como en enero de este año Florencia Lestani, Mariano Esain y Ariel Sanzo se instalaron en TNT. para grabar el primer disco de un grupo que surgió como improvisado trío acústico a mediados del año pasado y que, un año más tarde, presentará en vivo el disco grabado gracias al dinero aportado por un amigo. "Si vendemos todos los que fabricamos, nos alcanza para devolverle el préstamo y hacer otro disco más”, calcula Minimal, que no deja de repetir que la historia de Flopa Manza Minimal es una suma de casualidades.

Como ya lo contaron un año atrás en este suplemento, la reunión coincidió con el regreso de Ariel Minimal luego de la última gira de Los Fabulosos Cadillacs. Durante ese viaje, se la pasó escuchando en su discman un CD con las canciones de Flopa, ex bajista de Mata Violeta y líder del efímero grupo Barro, desde hacía tiempo resignada a una carrera solista y acústica. Entonces lo primero que hizo al llegar fue llamar a su amigo Manza -líder de Menos que Cero, pero también productor y sonidista de Pez- y proponerle armar un grupo para cantar canciones acústicas como las que había escuchado. Cuando Manza recibió el llamado, justo estaba por presentarse solo en un outlet de sellos independientes, así que lo invitó a tocar con él y juntos ensayaron un tema de Flopa: “Sonajeros”.

“Cuando Ariel volvió de la gira, me llamó y me dijo que había estado escuchando mi disco”, contó Flopa. “Y yo lo primero que le dije fue: ‘¿Qué disco?’. Porque yo no tengo disco, simplemente unos temas que voy grabando para no olvidarlos y compilo en cds que regalo aquí y allá”, explicó la chica.

Aquella vez, cuando comenzó la rueda de llamados telefónicos buscando declaraciones para la nota del No, el trío era tan reciente que ni siquiera tenía nombre. Sin embargo, para cuando se hizo el último llamado, habían decidido llamarse Flopa Manza Minimal. A días de la presentación oficial del disco, sentados en el patio de la casa-sala de ensayo, los tres se ríen al precisar que semejante nombre ha condenado al flamante álbum a un destino de batea de compilados de las disquerías. “Está perdido entre compilados de FM Hit y cosas así”, revela Flopa. “Al que lo descubra deberían darle algún premio”, ironiza. Fruto de la generosa reunión de tres compositores que han alcanzado cierta madurez creativa con toda una década alternativa detrás, Flopa Manza Minimal (Azione Artigianale, 2003) está llamado a ser uno de los discos del año. Contiene un manojo de canciones de las que se dejan escuchar una y mil veces, obras confesionales sin ser autocomplacientes, que acompañan sin imponer su presencia hasta que resultan imprescindibles. En el corazón del álbum, casi dividiéndolo a la mitad, están “Sonajeros” y “Dejadez”, dos temas que son lo único que quedó del original proyecto acústico. A ellos se suman otros, como “Debajo del álbum blanco”, o “La voz del viento”, una maravilla cuasi-folklórica firmada por Minimal.

Para el show en vivo -allí el trío se convierte en una banda propiamente dicha, acompañados por Juan Ravioli en teclados y Luciano Esain en batería-, “Abrazo impacto” ha ganado un tratamiento new wave y “No más” crece hasta rematar en una cita al “Magic Bus” de The Who. Al inicial cover de “Hoy todo el hielo en la ciudad” de Almendra, incluido en el repertorio del grupo desde el primer show, se le suma una sentida versión de “Hombre de mala sangre”, del primer álbum de David Lebón. Según Manza, lo mejor del proyecto es que fueron “traicionando” cada una de las reglas que fueron planteándose en el camino. “Primero pensamos en un trío acústico, pero al segundo show ya estábamos llevando nuestras guitarras eléctricas. Después pensamos en grabar un álbum tranquilo, pero terminó apareciendo hasta un punk rock”, cuenta y se ríe. “Lo único que espero de esto es que crezca hasta permitir que Manza vuelva a grabar con su banda, y que Flopa llegue a grabar su primer disco solista”, dice Minimal. “No es que seamos unos superados ni nada parecido, e incluso no sé qué pasaría si éste fuese el único proyecto de cada uno de nosotros”, calcula Manza. “Pero desde el vamos este proyecto se fue armando con todo lo que íbamos sumándole de la manera más natural posible. Y seguimos así”, explica quien hace las veces de productor del grupo. “Ya te digo: el día que pinte Sadaic, acá se pudre todo”, bromea Minimal, que ha sufrido encordando una guitarra acústica durante toda la entrevista. Todo lo contrario a lo que sucede cada vez que se juntan los tres para ensayar, grabar o tocar en vivo. Allí no hay sufrimiento.

Flopa Manza Minimal presentan su disco este domingo a las 21 en la sala AB del C. C. Gral. San Martín (Sarmiento 1551), con entrada libre y gratuita.



> Página/12 Suplemento NO / 4 de Julio de 2002

Por ahora

Tres compositores, tres guitarras y tres voces. Eso es lo que por ahora tienen para ofrecer Flopa, Manza y Minimal, un curioso trío acústico integrado por tres eléctricos sobrevivientes de la vital escena rocker porteña de los '90, que sorprendió el domingo pasado desde el escenario del Centro Cultural San Martín, antes del show de Menos que Cero, la banda de Mariano Esaín, el "Manza" en cuestión. Antes, el trío apenas si había realizado un par de presentaciones en los outlet de sellos independientes. "No sabemos cómo puede terminar esto", confiesan en realidad sus integrantes, que apenas si han realizado un par de ensayos juntos e incluso aún están decidiendo el nombre bajo el cual se presentan. Pero que tienen una cosa decididamente en común: sus canciones. "Todo empezó hace un par de semanas, cuando Ariel volvió de su última gira con los Cadillacs", explica Manzana. Minimal se había llevado un disco con unos temas de Flopa -ex Mata Violeta y Barro-, que escuchó durante toda la gira. Y volvió con la idea de armar con ella y Manza un trío acústico, para tocar temas de los tres. "Cuando volvió de la gira, me llamó y me dijo que había estado escuchando mi disco", cuenta Flopa. "Y yo lo primero que le dije es: '¿Qué disco?'. Porque yo no tengo disco, simplemente unos temas que voy grabando para no olvidarlos y compilo en discos que regalo aquí y allá", explica la única decidida solista del flamante trío acústico, aun cuando dos de sus integrantes -Esaín y Minimal- ya se presenten con sus eléctricas. Pero el formato sigue siendo de fogón, para poder explotar mejor las armonías de las voces, cada una con temas propios y ajenos que cantar. "Después del show del domingo, un chico se me acercó entusiasmado y me dijo que lo nuestro tenía una onda Crosby, Stills & Nash", cuenta Flopa, y la inevitable referencia es aceptada a regañadientes por Minimal, aunque inmediatamente se desmarca de la comparación confesando que seguramente él escuchó antes armonías de voces en los temas de Vivencia o Pedro y Pablo. O en Porsuigieco. Con un breve repertorio integrado en principio por temas de Flopa, Pez (como la magnífica "Campos de inconciencia") y Menos que Cero, el cierre del show queda a cargo de "Hoy todo el hielo en la ciudad", legendario tema de Almendra, elegido especialmente por Manzana. Pero esto no termina acá, ya que sus integrantes aseguran estar componiendo especialmente para un grupo que, en cualquier momento, puede dejar de lado las acústicas y convocar a un baterista. "Aún no se sabe lo que puede pasar", repiten los tres. Pero lo que sí se sabe es que escucharlos cantar juntos produce una extraña sonrisa en quien tiene la sorpresa de verlos.
Martín Pérez